LA MARCHA POR EL CAMBIO


El pasado miércoles 1 de mayo las calles de Colombia se vistieron de voces, arengas, gritos y alegría. Desde las primeras horas de la mañana, miles de trabajadoras y trabajadores de diversos sectores, sindicatos, centrales obreras y artistas, nos encontramos para conmemorar el Día Internacional de la clase obrera y también, para apoyar al gobierno del cambio y las reformas que se vienen impulsando. Las marchas que se realizaron en diferentes ciudades del país, no solo marcaron un hito en términos de participación ciudadana, sino que dejaron ver el apoyo a este gobierno que intenta, a pesar de las trabas, mejorar la calidad de vida de todas las personas que hacen parte de esta bella patria.

Distintos sectores se hicieron presentes en las manifestaciones, evidenciando la diversidad y la unidad de un movimiento que reclama mejores condiciones laborales, salarios justos y un mayor respeto por los derechos humanos y laborales.

Lo que hizo memorable a la movilización, particularmente en Bogotá fue la presencia del presidente de la república Gustavo Petro, quien se unió a la marcha y junto a miles de personas arribó a la Plaza de Bolívar para dar un discurso de apoyo y reivindicación de los derechos de la clase trabajadora. En este mensaje se siente la voluntad del gobierno porque se sigan respetando los acuerdos laborales por parte de las empresas y se siga apostando por las reformas propuestas para así mejorar la calidad de vida de todo el pueblo colombiano.

Como cada año para esta fecha, las demandas planteadas a las empresas giran en torno a la defensa de la estabilidad laboral, la protección de los derechos de las y los trabajadores formales e informales, la garantía de condiciones dignas de trabajo y la implementación de políticas públicas que promuevan la inclusión social y la equidad económica y de género.

Si bien las marchas del 1 de mayo representaron un paso significativo en la lucha por los derechos laborales en este gobierno del cambio, también pusieron de manifiesto la urgencia de continuar trabajando en la construcción de un sistema laboral más justo y equitativo. El desafío ahora radica en transformar lo dicho, en acciones concretas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida y trabajo de todas y todos los colombianos.

Este primero de mayo se sintió distinto, tal vez la cantidad de personas marchando o la alegría con que se caminó, en medio de música, batucadas, zanqueros, artistas, feministas y comunidad LGBTI, hicieron que se sintiera que nuevos vientos de esperanza vienen. No solo fueron una muestra de fuerza y unidad, sino también un recordatorio de que, juntos, trabajadoras, trabajadores y gobierno podemos construir un futuro más próspero y equitativo para el país.

Artículo escrito por: Laura Forero López

Fotografìas tomadas por: Santiago Piedrahita